Wednesday, July 3, 2019

CONOCIENDO AL CORTISOL

El cortisol tiene muy mala reputación ya que se le atribuye la ansiedad, la presión arterial alta, derrames cerebrales, etc. Pero tener una mejor comprensión de la función de esta hormona te ayudará a darte cuenta de que la clave para una vida saludable es equilibrar esta hormona, no eliminarla.

El cortisol es mejor conocido por producir la respuesta de "lucha o huida". Esta reacción evolucionó como un medio de supervivencia, permitiendo al ser humano reaccionar ante lo que podría ser una situación potencialmente mortal. El cambio en las hormonas y las respuestas fisiológicas nos obliga a enfrentar la amenaza o dejarla atrás. Pero el cortisol también ayuda a controlar la presión arterial, aumenta el metabolismo de la glucosa en el cuerpo y reduce la inflamación. Nuestros cuerpos necesitan cortisol para sobrevivir, sin embargo, cuando reaccionamos exageradamente a factores estresantes comunes como el tráfico intenso, hablar frente a un grupo de personas o tener una discusión con el cónyuge, con el tiempo, estas situaciones pueden comprometer nuestra salud.

Después de que la presión o el peligro han pasado, el nivel de cortisol debería equilibrarse para que el corazón, la presión arterial y otros sistemas corporales vuelvan a la normalidad. Pero, ¿qué pasa si se está bajo estrés constante y el “botón de alarma” permanece encendido? Esto puede descarrilar las funciones más importantes del cuerpo y  conducir a una serie de problemas de salud como: Ansiedad, depresión, dolores de cabeza, enfermedades del corazón, problemas de memoria y concentración, problemas digestivos, dificultad para dormir y aumento de peso.

Debido a que la mayoría de las células corporales tienen receptores de cortisol, este afecta muchas funciones diferentes en el cuerpo. El cortisol puede ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre, regular el metabolismo, ayudar a reducir la inflamación y ayudar con la formulación de la memoria. Tiene un efecto de control sobre el equilibrio de sal y agua y ayuda a controlar la presión arterial. En las mujeres, el cortisol también apoya el desarrollo del feto durante el embarazo. Todas estas funciones hacen del cortisol una hormona crucial para proteger la salud y el bienestar en general.

El hipotálamo y glándula pituitaria, ambos localizados en el cerebro, pueden detectar si la sangre contiene el nivel correcto de cortisol. Si el nivel es demasiado bajo, el cerebro ajustará la cantidad de hormonas que produce. Las glándulas suprarrenales detectan estas señales y afinan la cantidad de cortisol que liberan.

Los niveles bajos de cortisol pueden causar una afección conocida como insuficiencia suprarrenal primaria o enfermedad de Addison. Si bien es poco frecuente, la insuficiencia suprarrenal primaria es una enfermedad autoinmune que causa daño a las glándulas suprarrenales. Los síntomas pueden comenzar lentamente, pero pueden ser bastante graves. Las personas con insuficiencia suprarrenal primaria pueden experimentar fatiga, pérdida muscular, pérdida de peso, cambios de humor y cambios en la piel.

Ahora, más que nunca, es fundamental emplear estrategias para equilibrar el cortisol. Esto asegurará que el cuerpo permanezca en un estado adaptativo en lugar de uno inadaptado. Esto también asegurará que tenga la energía y la claridad mental que necesita para tener una experiencia profunda de la vida.

Cuando se trata de tratar de equilibrar el cortisol y optimizar el equilibrio hormonal, estas son las estrategias que se deben seguir:

Dieta antiinflamatoria. Uno de los principios es tener un equilibrio saludable de azúcar en la sangre, ya que los desequilibrios de azúcar en la sangre pueden contribuir a la inflamación y esta produce más procesos en el cuerpo de los que se pueden contar.

Para equilibrar los niveles de cortisol necesitamos recortar el azúcar, los carbohidratos procesados y los granos de la dieta. Estos deben reemplazarse con grasas saludables de coco, aguacate, aceitunas, carnes alimentadas con pasto, pescado capturado en la naturaleza y productos lácteos de animales criados en pastos. Pequeñas cantidades de nueces y semillas como macadamia, almendras y semillas de calabaza también pueden ser una gran adición.

Reducir el estrés y promover la paz. Se debe tomar el tiempo para entrenar la capacidad para relajarse, de manera que el estrés no pueda convertirse en un estado predeterminado. Una de las mejores formas para liberarse del estrés es incorporar una rutina de ejercicios de forma regular.

Dormir bien. Obtener un sueño profundo de alta calidad de manera regular puede ser tan importante como equilibrar el azúcar en la sangre. Es sumamente importante para que el cuerpo pueda rejuvenecerse y adaptarse para un mañana más fuerte.

Respiración profunda. Esta es una excelente manera de sacar rápidamente al cuerpo de un estado de estrés. Esto se debe a que, si se realiza correctamente, puede activar la rama parasimpática del sistema nervioso, que es la responsable de inducir un estado de relajación.

Contacto con la tierra. Los estudios han demostrado que el contacto descalzo con la tierra puede disminuir la inflamación y mejorar los niveles de estrés en los seres humanos. Para llevar estos beneficios un paso más allá, es recomendable hacerlo a la luz del sol con la piel expuesta. Las mejores horas del día para realizar estas actividades son la salida del sol, el mediodía y la puesta del sol, de esta manera el cerebro se reiniciará con las señales circadianas del entorno que nos indican cuándo dormir.

Magnesio. El estrés aumenta nuestra necesidad de magnesio al tiempo que lo elimina rápidamente del cuerpo. Debido a que el magnesio se usa para tantos procesos en el cuerpo, incluida la producción de energía, una deficiencia podría hacer que el estrés sea más perjudicial para la salud. Esto puede llevar a una espiral descendente de consecuencias para la salud si no se aborda.






Monday, June 24, 2019

¿QUÉ ES EL SINDROME METABOLICO?

El síndrome metabólico es un conjunto de afecciones que ocurren juntas que aumentan el riesgo de desarrollar  una enfermedad cardíaca, tener un accidente cerebrovascular y padecer de diabetes tipo 2. Estas afecciones incluyen: aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en la sangre, exceso de grasa corporal alrededor de la cintura y niveles anormales de colesterol o triglicéridos.

Tener solo una de estas condiciones no significa que se tenga el síndrome metabólico, pero sí significa que se tiene un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave. Y si se desarrolla más de estas afecciones, el riesgo de complicaciones como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas, aumenta aún más.

El síndrome metabólico es cada vez más común, y hasta un tercio de los adultos estadounidenses lo tienen. Si se tiene síndrome metabólico o alguno de sus componentes, los cambios agresivos en el estilo de vida pueden retrasar o incluso prevenir el desarrollo de problemas de salud graves.

La mayoría de los trastornos asociados con el síndrome metabólico no presentan signos ni síntomas evidentes. Una señal que es visible es una gran circunferencia de cintura. Y si la persona tiene su nivel de azúcar en la sangre alto, es posible que note los signos y síntomas de la diabetes, como aumento de la sed y la micción, fatiga y visión borrosa. Si una persona sabe que tiene al menos un componente del síndrome metabólico, es conveniente que le pregunte a su médico si necesita pruebas para otros componentes del síndrome.

El síndrome metabólico está estrechamente relacionado con el sobrepeso o la obesidad y la inactividad. También está vinculado a una condición llamada resistencia a la insulina. Normalmente, el sistema digestivo descompone los alimentos que se consumen en azúcar. La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a que el azúcar ingrese a las células para usarse como combustible. En las personas con resistencia a la insulina, las células no responden normalmente a la insulina y la glucosa no puede ingresar a las células tan fácilmente. Como resultado, sus niveles de azúcar en la sangre aumentan incluso a medida que su cuerpo produce más y más insulina para tratar de reducir su azúcar en la sangre.

Los siguientes factores incrementan las probabilidades de padecer de síndrome metabólico:

Edad. El riesgo de síndrome metabólico aumenta con la edad.
Etnicidad. En los Estados Unidos, los hispanos, especialmente las mujeres hispanas, parecen correr el mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico.
Obesidad. Tener demasiada grasa, especialmente en área del abdomen, aumenta el riesgo de síndrome metabólico.
Diabetes. Es más propensa de padecer de síndrome metabólico una persona que tuvo diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional) o que tiene antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
Otras enfermedades. El riesgo de síndrome metabólico es mayor en una persona si alguna vez ha tenido una enfermedad de hígado graso no alcohólico, síndrome de ovario poliquístico o apnea del sueño.

Tener síndrome metabólico puede aumentar el riesgo de desarrollar:

Diabetes tipo 2. Si no realiza cambios en el estilo de vida para controlar su exceso de peso, una persona puede desarrollar resistencia a la insulina, lo que puede hacer que sus niveles de azúcar en la sangre aumenten. Eventualmente, la resistencia a la insulina puede conducir a la diabetes tipo 2.
Enfermedad del corazón y de los vasos sanguíneos. El colesterol alto y la presión arterial alta pueden contribuir a la acumulación de placas en las arterias. Estas placas pueden estrechar y endurecer las arterias, lo que puede provocar un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Prevención
Un compromiso de por vida con un estilo de vida saludable puede prevenir las afecciones que causan el síndrome metabólico. Un estilo de vida saludable incluye:

  • Hacer al menos 30 minutos de actividad física la mayoría de los días.
  • Comer muchas verduras, frutas, proteínas magras y granos enteros.
  • Limitar las grasas saturadas y la sal en su dieta
  • Mantener un peso saludable.
  • No fumar


Wednesday, June 19, 2019

COMO AFECTA EL EJERCICIO LA HOMEOSTASIS DEL CUERPO

Cuando sudas, respiras profundamente y sientes que tu corazón se acelera, no solo significa que estás haciendo un buen entrenamiento, estos factores fisiológicos también son vitales para que tu cuerpo mantenga un estado de homeostasis. La homeostasis se define como un entorno constante y en equilibrio a pesar de los cambios externos, como el ejercicio. El ejercicio afecta la temperatura de tu cuerpo, los niveles de oxígeno en la sangre, los niveles de azúcar y la hidratación, todas estas propiedades necesarias para su supervivencia. Tu cuerpo utiliza un sistema de retroalimentación automático para preservar la temperatura normal y los niveles de agua, para que pueda seguir haciendo ejercicio. Por eso es importante alimentarse adecuadamente y tomar muchos líquidos para ayudar al cuerpo a mantener la homeostasis.
  
Ejercicio
Durante el ejercicio, tu cuerpo necesita mantener un suministro constante de oxígeno en tus células para ayudar a los músculos que están trabajando, ya que pueden necesitar de 15 a 25 veces más oxígeno que cuando están descansando. En consecuencia, respiras más rápido durante el ejercicio, cuanto más fuerte sea el ejercicio, más rápida será la frecuencia respiratoria. Esto también ayuda a liberar dióxido de carbono, un subproducto del metabolismo energético. El exceso de dióxido de carbono puede conducir a una acumulación de ácido láctico, lo que puede afectar tu rendimiento. Por cada inhalación extra de oxígeno, exhalas el exceso de dióxido de carbono.

Corazón
Tu sistema cardiovascular se encarga de suministrar sangre y nutrientes a los músculos que están trabajando y de mantener la temperatura de tu cuerpo dentro de un rango normal. Durante un entrenamiento, los músculos que estás ejercitando necesitan más oxígeno, tu cuerpo responde aumentando la cantidad de sangre que tu corazón está bombeando y moviendo esa sangre de los órganos inactivos a los músculos activos. Se liberan hormonas para indicar que tu ritmo cardíaco aumente para que pueda suministrar más sangre oxigenada y nutrientes a donde más los necesita. A medida que los vasos sanguíneos se dilatan, también experimentarás un aumento en la presión arterial.

Temperatura corporal
A medida que tu cuerpo convierte los alimentos en energía durante el ejercicio, produce calor como producto de desecho. Este calor adicional puede elevar la temperatura de tu cuerpo por encima de los típicos 98.6 grados. Para mantener la homeostasis, los vasos sanguíneos de la piel se dilatan para permitir que la sangre fluya hacia la superficie de tu cuerpo, donde dispersa el calor. No sentirás la vasodilatación, pero ciertamente te sentirás sudando. La evaporación del sudor y la exhalación de aire caliente también sirven para ayudar a enfriar el cuerpo y, por lo tanto, mantener una temperatura constante.

Hidratación
Si no comes y bebes adecuadamente, afectará tu respuesta homeostática. Tu cuerpo necesita agua para mantener una temperatura y un volumen de sangre normales, pero la sudoración puede deshidratarlo. La deshidratación disminuye el volumen de sangre, lo que puede detener el flujo de sangre a la piel y hacer que se sobrecaliente. En consecuencia, se experimentará una disminución de la fuerza y resistencia muscular, disminución del estado de alerta y mayor riesgo de lesiones. Según la Universidad Estatal de Montana, se debe beber 16 onzas de líquidos 2 horas antes del ejercicio, consumir líquidos regularmente durante el ejercicio y tomar 16 onzas de líquido por cada libra perdida durante el entrenamiento.

Nivel de glucosa
Tu cuerpo descompone los carbohidratos en glucosa para satisfacer las necesidades energéticas inmediatas. Almacena glucosa extra como glucógeno en el hígado y las células musculares. Cuando los niveles de glucosa en la sangre disminuyen durante el ejercicio, puedes experimentar debilidad y mareos, por lo que dependes de las reservas de glucógeno para aumentar tus niveles de glucosa en la sangre. Puedes maximizar tus reservas de glucógeno consumiendo una dieta alta en carbohidratos, que es aproximadamente el 60 por ciento de tus calorías totales, pero eso dependerá de tus metas y del programa de ejercicios que estés siguiendo. Enfócate en consumir más frutas, verduras y granos. La Academia de Nutrición y Dietética recomienda un refrigerio después de un entrenamiento de intensidad moderada a alta, que consista de carbohidratos de fácil digestión y proteína.